de las sensaciones

No hay pintura sin visión. En cambio, la música se percibe también por la vibración que emite y, ésta vibración se percibe ya que repercute en los objetos cercanos a la emisión del sonido. El tacto se transmite también con las sensaciones por la palabra; el gusto se asocia a lo grave o lo agudo, como amargo y dulce, respectivamente. Pero la pintura necesita del ojo, así como el ojo necesita de la luz para formarse. Una visión nocturna se desarrolla por un tipo de rayos de baja frecuencia. No toda la luz está al alcance de nuestra vista. Hay frecuencias que no percibimos.

La acción decisiva de los movimientos pictóricos consisten en describir el valor estético objetivo de las cualidades metafísicas y las emociones originarias por ellas desencadenadas

bastien_lepage

La “pintura moderna”, según el nombre por el que se conoce hoy esta etapa, nació con un cuadro de Éduard Manet “Déjeuner sur l’herbe”.  Y , desde entonces, una nueva luz se encendió en el mundo artístico. Cuando en 1874 se organizó una exposición colectiva en estudio del fotógrafo Nadar, en el boulevard des Capucines, el cuadro de Claude Monet titulado “Impresión. Soleil levant” se convirtió en marturese, fue el centro de los ataques de la prensa y, bajo sus burlas, fueron a bautizarle con el nombre de “impresionista”. Hoy es una obra considerada unánimemente como el origen y la fuente de una nueva cultura de la forma de pintar. Una nueva forma de ver el arte surgió y tuvo más repercusión que el pensamiento que relacionaba al hombre con la naturaleza, fue el comienzo de las nuevas teorías del conocimiento, los descubrimientos sobre la visión y, por ello, de lo que nos lleva a pensar sobre lo que vemos. La pintura se convirtió en una “pantalla de experimentación”.

Jules Bastien_Lepage, “Les foins”, 1877.

Nos ponemos en aquel contexto y vemos que las expectativas del arte cambiaron de dirección. La cabeza del artista giró 180º y provocó que los pintores salieran de su estudio a “ver” la plena naturaleza. Ese movimiento de cabeza se le conoce comúnmente por el nombre de “naturalismo”, ya que coincidió con las tesis nuevas que en el mundo de la ciencia se estaban dando a conocer sobre la evolución de las especies y, por tanto, del hombre. El nombre de “naturalismo”, aplicado a la pintura por la crítica, coincidió con las tesis científicas sobre la evolución darvinista.

bastien_lepage-1Catalogado como pintor “naturalista”, la mirada que tenemos de su obra es la de una intención de volver al mundo rural en una época donde había un gran contraste con la ciudad. El París de entonces estaba lleno de glamour y de vida nocturna; reuniones de intelectuales en torno a los pintores, fiestas de lujo, trajes de noche, libertad moral,.. Pero el trabajo de Lepage no sólo significa ver este panorama del campo y sus costumbres. Puede ser que no pintara el mundo con ojos de biólogo, sino de humanista. Bastien_Lepage estaba interesado en la verdad que surge de la naturaleza humana y que se muestra muy palpable en la gente sencilla, las personas que viven en un entorno no contaminado por los círculos sociales que imponen una forma de vida artificial. El pintor “sale afuera”, deja la ciudad para buscar la “inocencia”, la verdad sin pantalla. En cambio, la descripción que hay sobre sus obras es una lectura diferente de su idea original. Con diversas y falsas interpretaciones la pintura se alejó de su lenguaje y se encontró en una tendencia a limitarse a ser meramente “representativa” de algo. Pero la pintura es un lenguaje de silencios. Ver, o no ser…

Jules Bastien_Lepage (1848-1884): “Petit-fils de Millet et de Courbet” selon Zola, Jules Bastien-Lepage s’est fait une spécialité des scènes agrestes, loin des mièvreries pastorales dont le Salon abondait. Les foins suscita l’enthousiasme de Zola, qui y voyait le chef d’oeuvre du naturalisme en peinture. On est en effet loin de la Sieste de Millet. L’artiste traduit à son tour, avec force, l’épopée des campagnes françaises, et dépeint les paysans dans leur simplicité comme dans leur accablement : la jeune femme assise au premier plan porte sur son visage une expression hagarde, marquée par l’épuisement. La scène est inspirée d’un poème :

“Midi!… Les pés fauchés sont baigné de lunière.

Sur un tas d’herbes fraîches ayant fait sa litière,
Le faucheur étendu dort en serrant les poings.
Assise près de lui, la faneuse hâlée
Rêve les yeux ouverts, alanguie et grisée

Par l’amoureuse odeur qui s’exhale des foins”.

                     André Theuriet – 1878

« Je vis un garçon très jeune, très blond, modestement vêtu, petit, leste et bien musclé ; sa figure un peu blafarde au front carré et volontaire, au nez court et écrasé du bout, aux lèvres spirituelles à peine estompées d’une pâle moustache blonde, était éclairée par deux yeux bleus dont le regard clair, droit et perçant disait la loyauté et l’indomptable énergie. Il y avait à la fois du gamin et de l’homme dans cette physionomie mobile, aux traits heurtés, où une certaine crânerie audacieuse alternait avec des lueurs de sensibilité et des éclats de gaîté espiègle. » A.T. (recogido de la obra de Jules Bastien-Lepage aux éditions Nicolas Chaudun – Colección del Musée d’Orsay)

On peut mesurer à quel point le tableau va au delà de ce texte anodin. Il remporte d’ailleurs un vif succès au salon de 1878. La composition en est audacieuse, photographique : la ligne d’horizon est inhabituellement haute, laissant les foins éponymes “ressemblant à une étoffe d’un jaune très pâle et tissés d’argent”, occuper l’essentiel de la toile. Ces effets de perspective accélérée, la palette claire, le cadrage rapproché sur les personnages constituent, au sein même du naturalisme, des signes de modernité.

M. Outón